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Inteligencia Artificial en la lucha contra la deforestación

Cómo la Inteligencia Artificial ayuda a controlar y prevenir la deforestación en tiempo real

El nuevo enfoque en la conservación forestal

Para las empresas, la sostenibilidad es un eje sobre el que tomar sus decisiones; una parte esencial del presente y del futuro de cualquier organización que pretenda ser relevante. Las compañías entienden que el compromiso ambiental exige resultados medibles (ya no es suficiente con reciclar o reducir el uso de plásticos) y, bajo la necesidad de cumplir con las regulaciones actuales, la Inteligencia Artificial se ha vuelto una herramienta muy poderosa con la que potenciar la vigilancia y protección de bosques.

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, solo un 14% de los hábitats forestales de la Unión Europea se encuentra en buen estado. Dicho de otro modo, el 86% restante muestra algún tipo de deterioro, ya sea por contaminación, gestión inadecuada o impacto climático. Y aunque es cierto que el área forestal total ha crecido en las últimas décadas, los árboles que vemos no siempre representan a un bosque sano.

España es un buen ejemplo de esta situación, pues contando con más de 18.5 millones de hectáreas de superficie forestal, solo en las dos últimas décadas se han perdido alrededor de 1.70 millones. Aunque solemos percibir que las acciones que se toman en nuestro país solamente afectan al mismo, también deberíamos considerar su contribución a la pérdida de bosques tropicales a través de productos como el aceite de palma (algo que se conoce como deforestación importada). La tala ocurre a miles de kilómetros, pero la responsabilidad también nos alcanza.

El fuego como principal amenaza para nuestro bosques

Aunque el panorama no parezca demasiado desolador, no hemos tenido en cuenta la continua recurrencia de los incendios que ha sufrido el territorio europeo durante los últimos meses. Volviendo a 2020, solo en este año se quemaron unas 340.000 hectáreas dentro de la Unión Europea. Parte de esta superficie estaba formada por zonas protegidas de gran biodiversidad, y aunque las olas de calor son más frecuentes y prolongadas que entonces, más del 90% de los incendios que han ocurrido tienen origen humano. El fuego es, por tanto, una amenaza constante.

La ineficacia de la vigilancia convencional

Hasta hace poco, la vigilancia forestal dependía casi por completo del trabajo en campo. Los equipos de técnicos y guardas forestales se encargaban de recorrer los bosques, tomar notas y elaborar inventarios. Ya en esos tiempos, no se podía abarcar tanta extensión ni reaccionar con rapidez ante las situaciones de riesgo.

La llegada de los satélites cambió por completo la escala de observación, pudiendo ahora captar imágenes de alta resolución de cualquier punto del planeta cada pocos días. De repente, era posible ver cambios en la cubierta forestal casi en tiempo real. No obstante, a comparación de la metodología tradicional, la cantidad de información que se genera era enorme. Analizar manualmente las millones de imágenes que se obtienen, los datos de distintas fechas y zonas o la variabilidad de las condiciones atmosféricas es, simplemente, inviable.

Inteligencia Artificial para dar sentido a los datos satelitales

El papel de la Inteligencia Artificial en este contexto es fundamental, pues amplía significativamente la capacidad de análisis de los profesionales ambientales. Los modelos actuales permiten comparar con gran precisión y rapidez imágenes de distintas fechas para detectar diferencias que indiquen tala, incendios, carreteras nuevas o cualquier otra alteración.

Los sistemas más avanzados aprenden de los datos, y son capaces de reconocer los patrones de un bosque saludable y detectar señales previas a una posible degradación. Gracias a la Inteligencia Artificial, es posible incluso estimar el tipo de vegetación afectada, y calcular la velocidad de expansión de una deforestación en marcha. Contar con esta información en tiempo real hace posible la actuación antes de que los daños sean irreversibles.

El poder de la prevención en la gestión forestal moderna

La Inteligencia Artificial permite ir más allá de la reacción ante problemas como la tala masiva, los incendios o las plagas. Hoy en día, es posible prevenir la expansión de determinadas plagas, e incluso detener una deforestación ilegal antes de que avance. Esta capacidad de anticipación representa un verdadero cambio en la forma de proteger los ecosistemas.

En el plano empresarial, la Inteligencia Artificial también contribuye en materia de gestión. Las compañías ambientales que integran esta tecnología son capaces de cumplir con la normativa con mayor facilidad, además de contar con los datos suficientes como para fortalecer su transparencia, reducir riesgos y generar confianza. Pueden mostrar a clientes e inversores que su compromiso con el medio ambiente se sustenta en hechos, no en declaraciones.

La tecnología como pilar fundamental de la conservación

La combinación de la Inteligencia Artificial y la tecnología satelital para vigilar los bosques se ha consolidado como un factor clave en la lucha para proteger eficazmente los ecosistemas, además de fortalecer la competitividad de las empresas europeas en un mercado global que demanda una transparencia ambiental impecable.

La transición es inevitable. La tecnología nos permite vigilar más, actuar antes y decidir mejor. La clave, más que en la falta de herramientas, está en la voluntad de utilizarlas. Cuidar nuestros bosques es una cuestión de responsabilidad ecológica; una forma de asegurar estabilidad económica, cumplimiento normativo y reputación empresarial.


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